490 “Allí representó también dos ciudades de hombres dotados de palabra. En la una se celebraban bodas y festines:

las novias salían de sus habitaciones y eran acompañadas por la ciudad a la luz de antorchas encendidas, oíanse repetidos cantos de himeneo, jóvenes danzantes formaban ruedos, dentro de los cuales sonaban flautas y cítaras, y las matronas admiraban el espectáculo desde los vestíbulos de las casas

. — Los hombres estaban reunidos en el foro, pues se había suscitado una contienda entre dos varones acerca de la multa que debía pagarse por un homicidio: el uno declarando ante el pueblo, afirmaba que ya la tenía satisfecha; el otro, negaba haberla recibido, y ambos deseaban terminar el pleito presentando testigos.

El pueblo se hallaba dividido en dos bandos que aplaudían sucesivamente a cada litigante; los heraldos aquietaban a la muchedumbre, y los ancianos, sentados sobre pulimentadas piedras en sagrado círculo, tenían en las manos los cetros de los heraldos, de voz potente, y levantándose uno tras otro publicaban el juicio que habían formado.

En el centro estaban los dos talentos de oro que debían darse al que mejor demostrarla justicia de su causa.

509 La otra ciudad aparecía cercada por dos ejércitos cuyos individuos, revestidos de lucientes armaduras, no estaban acordes; los del primero deseaban arruinar la plaza y los otros querían dividir en dos partes cuantas riquezas encerraba la hermosa población.

Pero los ciudadanos aún no se rendían, y preparaban secretamente una emboscada.

Mujeres, niños y ancianos, subidos en la muralla, la defendían. Los sitiados marchaban, llevando al frente a Ares y a Palas Atenea, ambos de oro y con áureas vestiduras, hermosos, grandes, armados y distinguidos, como dioses; pues los hombres eran de estatura menor. Luego, en el lugar escogido para la emboscada, que era a orillas de un río y cerca de un abrevadero que utilizaba todo el ganado, sentábanse, cubiertos de reluciente bronce, y ponían dos centinelas avanzados para que les avisaran la llegada de las ovejas y de los bueyes de retorcidos cuernos. Pronto se presentaban los rebaños con dos pastores que se recreaban tocando la zampoña, sin presentir la asechanza.

Cuando los emboscádnoslos veían venir, corrían a su encuentro, se apoderaban de los rebaños de bueyes y de los magníficos hatos de blancas ovejas y mataban a los guardianes. Los sitiadores, que se hallaban reunidos en junta, oían el vocerío que se alzaba entorno de los bueyes, y montando ágiles corceles, acudían presurosos. Pronto se trababa a orillas del río una batalla, en la cual heríanse unos a otros con broncíneas lanzas.

Allí se agitaban la Discordia, el Tumulto y la funesta Parca, que a un tiempo cogía a un guerrero con vida aún, pero recientemente herido, dejaba ileso a otro y arrastraba, asiéndole de los pies, por el campo de la batalla a un tercero que la muerte recibiera; y el ropaje que cubría su espalda estaba teñido de sangre humana.

Movíanse todos como hombres vivos, peleaban y retiraban los muertos.”

COMENTARIO:

Este fragmento de la Ilíada de Homero nos relata alguna de las esculturas del escudo de Aquiles, en particular una sección de la “segunda zona”. Se trata de la armadura que le es entregada a Aquiles fabricada por el herrero de los dioses, Hefestos.

En las escenas representadas en el escudo se nos habla de dos ciudades, en la primera se nos narran diferentes actos sociales ilustrando la vida en una ciudad en paz.

Las bodas de la primera ciudad representan lo que los soldados sacrifican por su patria y lo que más añoran, su vida familiar.

También en esta ciudad se nos muestra una reunión en el ágora, una vista para resolver una disputa entre dos hombres de manera pacífica, representando así el grado de civilización y humanización adquirida, siendo lo opuesto a la forma resolutiva de la guerra, en la que se mata y destruye para alcanzar un fin.

Esta alegoría es un reflejo del nuevo grado de polis griega en donde se respetan las opiniones de los ancianos, a modo de consejo, y se les escucha pero en el que se ve una clara ausencia, la figura del juez o cargo supremo. Esta figura no es otra que la del sabio pueblo que deberá escuchar las dos partes, las opiniones del consejo y finalmente decidir la fortuna de los dos talentos de oro a modo de jurado popular. He aquí una nueva categoría de civilización que nos ilustra los primeros procesos judiciales de la civilización occidental.

En la descripción de la segunda ciudad se nos presenta un estado de sitio, la ciudad en guerra. Una ciudad bajo asedio en la que los atacantes, dos ejércitos diferentes, no se ponen de acuerdo sobre la forma de atacar, unos quieren saquear la polis y los otros destruirlo todo. Mientras tanto, mujeres, niños y ancianos se apostan en las murallas defendiendo la ciudad dando margen para que los sitiados elaboren una emboscada, los dioses Ares y Palas Atenea con sus relucientes armaduras les acompañaban.

Apostados en el río esperan la llegada de unos rebaños con el fin de suplir las provisiones mermadas en el asedio, pero el enemigo ha tenido la misma idea e interceptan antes el ganado. Los asediados acuden raudos al lugar y atacan, el ruido es oído por el resto del ejército enemigo y se entabla una feroz batalla en los cauces del río con heridos y muertos de ambos bandos.

La “Discordia, el Tumulto y la funesta Parca”, deidades presentes en toda batalla, precursoras de la muerte y que no entienden de patrias, banderas ni de honor. Estos entes nublan la razón a los hombres e impiden que se solucionen las cosas como en la primera ciudad, en donde un delito de sangre se resuelve, civilizadamente, con el pago de una sanción.

En nuestro temario* se hace referencia a los textos homéricos (p225) y lo que influyeron en la sociedad dela época con la figura del héroe griego. También influyeron en los historiadores modernos a la hora de entender la sociedad de la época, pues nos deja referencias a las polis y su organización.

Los ancianos del foro de la primera ciudad se denominan gérontes los cuales deben emitir por turno su juicio (los que juzgan se llamaban basiléis, pero según el relato ambas figuras se han fusionado) mientras la asamblea popular, damos, escucha. La muchedumbre (demos) manifestará su conformidad por medio de la aclamación o el silencio, no existe el voto individual.