El documento gráfico que se nos presenta aquí abajo es una copia coloreada de un grabado encontrado en la ciudad que fundó Akhenatón (Amenofis IV) en Amarna, Akhetatón, ya que se trata de una representación de este faraón adorando a su dios Atón seguido de su esposa, Nefertiti, y de una de sus hijas, quizás la mayor, Meritatón.

En la imagen superior se puede ver como los rayos del sol, dios Atón, bendicen y entregan el símbolo de la vida, el Anj, a la familia real mientas estos realizan ofrendas con sus manos y unas ofrendas florales, de lotos probablemente. El faraón viste un faldellín y porta la corona del Alto Egipto, Hedyet. Las dos mujeres visten sendas túnicas transparentes y sendas diademas.

El rasgo más característico de estas representaciones del periodo amarniense son las formas en cómo se representa al ser humano, carente de las perfecciones con las que se representaba anteriormente a los faraones y buscando la naturalidad en las figuras.

La información que nos proporciona el documento, aparte de un cambio de estilo en las tendencias artísticas del momento (estilo amarniense), es el traslado a este periodo de la historia egipcia que los siguientes faraones y sacerdotes quisieron eliminar, esto es debido a que el faraón rompió todas las reglas establecidas para con los dioses, abandonándolos a todos y quedándose únicamente con el que consideró verdadero, el dios Atón, al que hizo representar únicamente como disco solar y al que le dedicaría toda su vida y por el que hizo construir la ciudad que antes decíamos en medio de la nada según designios que el propio Atón había transmitido al faraón. Ciudad a la que trasladó toda su corte y capitalidad del reino de Egipto.

La relación de esta imagen con la historia egipcia ya la hemos pincelado durante este comentario, aunque añadiremos que lo de Akhenatón no fue algo permanente, anular a todos los dioses existentes en la cultura egipcia para adorar a uno solo, tal como si fuera una religión monoteísta, implicaba arrancar el poder de las manos de los sacerdotes de Amón, sacerdotes que se habían convertido en los auténticos gobernantes del país del Nilo convirtiendo a algunos faraones en meros títeres o figuras irónicas.

Akhenatón se recogió demasiado en la parte espiritual y descuidó la “material”, sus deberes como faraón. Las fronteras caían, los recursos no llegaban a las fortalezas defensivas, el ejército no recibía sus raciones…

silla ceremonial de Tutankamón que pudo haber pertenecido a Akhenaton por la representación de las bendiciones de Atón

La muerte del faraón supuso el olvido de esta nueva religión que solamente bendijo a su creador y a su familia, gran parte se debe a la presión que ejercieron los sacerdotes de Amón para que se reinstaurase la antigua tradición, Tutankamón es el claro ejemplo de la reinstitución del antiguo culto, su nombre original era Tutankatón, era hijo de Akhenatón y se dice que fue el encargado de devolver el poder a estos sacerdotes, devolver la capital a Tebas, lugar en donde ejercían los poderosos sacerdotes de Amón.