Muy próxima a Tarragona y Teruel, entre olivos y almendros, se encuentra Maella. Villa que había sido reconquistada por Alfonso II en 1168, erigiendo allí un castillo y otorgando a Maella la “Carta de Puebla“. Años después pasó a depender de los Caballeros de la Orden de Calatrava, con la encomienda en Alcañiz.

En 1404, Martín “el Humano” (Martín I de Aragón), convocó las Cortes en la localidad en el recinto de su iglesia. La celebración de las Cortes de Aragón en Maella tienen un importante hito, puesto que las celebradas allí en 1423 fueron las primeras del Reino de Aragón en convocarse en ausencia del Rey.

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Representación heráldica ecuestre del rey de Aragón («Le Roy | d’Aragon») Alfonso V el Magnánimo con el señal real en sobreveste y gualdrapas del caballo en el Armorial ecuestre del Toison d’Or. París,

Durante la Guerra de Sucesión, Maella se posicionó del bando Borbónico, el del futuro Felipe V, quien otorgó a la villa el título de «Fidelísima» y el derecho a incorporar en su escudo la Flor de Lis.

En el siglo XIX, durante la Primera Guerra Carlista, tuvo lugar la Batalla de Maella (octubre de 1838), donde encontró la muerte el general cristino don Ramón Pardiñas.

¿Por qué tiene una mano en su escudo Maella?

De su heráldica ya deducimos las flores de Lis otorgadas tras la Guerra de Sucesión, pero en su escudo destaca su elemento central: una mano izquierda.

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Como podemos deducir, el topónimo Maella viene de “Mà d’ella”, en castellano “Mano de ella”.

Cuenta la leyenda que el Señor del Castillo de Maella era una persona cruel que abusaba de su posición y poder. El pueblo se alzó en armas, pero la revuelta fue aplastada por los soldados del señor feudal. Como represalia ordenó capturar y ejecutar al cabecilla del alzamiento.

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ilustrativo (The Turkish Army on the March, in the ‘Romance of the Three King’s Sons’)

Al castillo acudió entonces la prometida del reo para pedir clemencia, una hermosa joven de la vila. El señor, al ver a aquella joven, se quedó prendado y le ofreció un trato: su mano a cambio de la libertad de su amado. Ella le recordó que estaba ya prometida y que no podía acceder a lo que solicitaba. Ante la negativa de la doncella se ordenó que se torturase hasta la muerte a su prometido.

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Edward Burne-Jones

Sería entonces cuando la muchacha intercedió para salvar la vida de su amado. Horas después cumplió el deseo del feudal, le dio su mano “literalmente”: se cortó la mano izquierda y se la envió en una bandeja.

Horrorizado al ver la mano, el Señor del castillo exclamó: “¡La mano de ella!”. Se dice, además, que debido a aquel suceso horrible, el señor feudal cambió su actitud, se hizo más humano y liberó al novio de la joven, ahora manca.

¿Historia real o Leyenda?

La leyenda, bien puede proceder de una historia verdadera, ya que se sabe que en el siglo XV, Alfonso V concedió el señorío de Maella al conocido cronista y secretario suyo Francisco de Ariño. Manuel de Ariño, su hijo y heredero, siendo ya Señor de Maella y comportándose forma despótica y abusiva provocó una revuelta en 1439 que terminó con un asedio al castillo en el que se refugiaron los familiares del señor.

Ruinas del Castillo de Maella (foto:castillodelcompromiso.org)

Finalmente, con las fuerzas señoriales controlaron la situación, a las que se sumaron las de otros señoríos cercanos e incluso algunas tropas reales al mando del “Justicia de Aragón”, un rico hombre que pronuncia las sentencias tras la deliberación del rey, iniciaron una dura represión contra los maellenses. Precisamente aquella revuelta hizo que los nobles aragoneses apretaran más las “tuercas” a sus vasallos.

A lo largo del siglo XV hubo otros levantamientos en Aragón, pero que no alcanzaron la seriedad de la de Maella, donde la tiranía de don Manuel de Ariño obligaría a sus habitantes en 1443 a solicitar intermediación real para que el señorío pudiera quedar incluido en el realengo (patrimonio real). Maella alcanzaría su mejor estatus cuando fue otorgada a la Orden de Calatrava.

En cuanto a lo de la doncella, es muy probable que sea un mito, ya que Ariño estaba ya casado en el momento de aquella revuelta que los historiadores aragoneses marcan como hito fundacional de la leyenda. Pero ahí está la mano en el escudo.

Fuentes:

Gran Enciclopedia Aragonesa