Decía Tolkien:

«Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir (…)»

Pues bien, esos nueve anillos para los hombres mortales existieron y se reunieron en Galicia, en Santo Estevo de Ribas de Sil, una tierra legendaria, de naturaleza apabullante, forjada por las pasiones mitológicas de los antiguos dioses. Ya contaban que Júpiter se enamoró de esta tierra y decidió poseerla, atravesándola con un río y transformándose él mismo en agua para acariciar hasta el último recodo.

El escudo de los 9 obispos

Entre los siglos X y XI, la fama del nuevo monasterio de Santo Estevo (Ourense) trascendió fronteras. Había sido reedificado por el abad Franquila, según privilegio de reconstrucción firmado por el monarca Ordoño II sobre unos cenobios de los siglos VI y VII relacionados con San Martín Dumiense, el ‘Apóstol de los suevos’.

Poco después de su término, llegaron a el 9 obispos que huían de las persecuciones musulmanas al sur. Sus nombres eran Isaura, Vimarasio, Gonzalo Osorio, Fraolengo, Servando, Viliulfo, Pelayo, Alfonso y Pedro.

La única riqueza que portaron en su huída aquellos 9 eclesiásticos fueron sus anillos episcopales, el símbolo de su autoridad católica. Años después, cuando los obispos iban falleciendo, depositaban su anillo en un cofre de plata que —según tengo entendido— se depositaba a los pies del altar de la iglesia.

Cuando los 9 obispos fallecieron y los 9 anillos quedaron depositados en el cofre, los fieles comenzaron a asegurar que aquel cofre tenía poderes mágicos. Arrieros y peregrinos extendían las historias que ocurrían dentro de las paredes de aquel monasterio, asegurando que la presencia de 9 anillos mágicos que portaron los antiguos obispos refugiados allí años atrás.

anillo obispo visigodo
Reproducción de anillo de época visigoda procedente del yacimiento de Cercadilla (Córdoba) y perteneciente al obispo Sansón, cuyo nombre puede leerse, abreviado y en negativo, en el sello de pasta vítrea (SANSON EPISCOPUS).
Foto: http://elcollardelapaloma.es

Los rumores corrieron como la pólvora. Se contaban historias de como, cuando estaban con vida, aquellos obispos conseguían con sus anillos expulsar demonios de poseídos, lograban curaciones milagros e incluso ya con los obispos desaparecidos aseguraban que la sola presencia del cofre de los 9 anillos podía conceder milagros.

Hasta aquel monasterio gallego comenzaron a llegar fieles en busca de milagros y para poder contemplar la reliquia de los 9 anillos en persona. Entre las curaciones atribuidas a los anillos figura la de una niña ciega de nacimiento y la de un tullido que llevaba en cama más de un año.

Cuentan que los peregrinos dejaban cuantiosas limosnas con las que pudieron construir, en el siglo XIII, el “Claustro dos Bispos”, el más antiguo del cenobio recibiendo este nombre en recuerdo de los 9. Según se dice, el cofre con los anillos estuvo en el monasterio hasta el siglo XVII, de ahí en adelante no se supo más.

¿Dónde estarán los anillos? Son historias que hacen pensar en nuevas historias, y todo muy cerca de nosotros, en la España mágica.

Detalle de la bóveda del claustro de los Obispos.
Detalle de la bóveda del claustro de los Obispos.
(wikimedia)

El monasterio, hoy reconvertido en Parador Nacional está muy cerca de los cañones del Sil, en un paraje natural sobrecogedor, rodeado de frondosos bosques por sus cuatro caras.

En el siglo XV, D. Alfonso Pernas, deseando honrar la memoria de los nueve Obispos cuyas tumbas estaban al pie del monasterio, ordenó desenterrados y depositarlos en un arca. Aquel día sucedieron milagros según los cronistas que recogieron el traslado, los trabajadores no se cansaron y algún tullido recobró la salud. Durante el reinado de Felipe II, el abad del monasterio (Frey Victor de Nájera) ordenó honrar a los prelados sacando los restos de aquel viejo arca y depositándolos en 9 urnas individuales, colocando 5 a un lado del altar mayor y 4 al otro lado.

altar mayor Ribas de Sil
Altar Mayor de Santo Estevo de Ribas de Sil
(Foto: http://1000-lugares-en-galicia.blogspot.com.es)

En el siglo XVI se produce el advenimiento de la Congregación de San Benito de Valladolid, momento en que Santo Estevo inicia un proceso de transformación que culmina con la construcción de los dos claustros renacentistas. Con la llegada de esta orden, el cenobio pasa a tener Colegio de Artes, donde hasta el siglo XIX se formaron jóvenes monjes, entre ellos el padre Benito Jerónimo Feijoo.

Claustro de la Portería, Parador de Santo Estevo
Claustro de la Portería, Parador de Santo Estevo (wikimedia)