Cierto día la hermosa Europa, hija de Agenor rey de Fenicia, estaba paseando por un campo cercano a la playa. Cantaba y recogía flores junto a algunas ninfas amigas suyas ajena a que la estaba observando un “voyeur” muy peligroso: el mismo Zeus.

El dios se transformó en un hermoso toro blanco y se mezcló con unas reses que pastaban por aquel campo, dejando que el grupo de mujeres se acercase a donde estaba. Mansamente se fue acercando a Europa, esta al verlo, sorprendida por la hermosura del animal alzó su mano y lo acarició. Las ninfas, también ajenas y alegres, cogieron las flores e hicieron una corona con la que coronaron al toro.

Todas siguieron cantando y jugando hasta que Europa se sube a modo de juego sobre el falso toro y este sale corriendo dejando absortas a las ninfas y haciendo que Europa se agarrase a los cuernos para no caerse. El toro se echó al mar, que cruzó a nado y a una gran velocidad, dirigiéndose a la isla de Creta.

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El rapto de Europa, Francisco de Goya, 1772

Su padre, furioso por el rapto de su hija, dispuso que partiese de inmediato Cadmo, su hijo, para rescatar a su hermana, prohibiéndole que se presentara de nuevo en palacio si no era con ella. Pero éste, tras días de infructuosa búsqueda de huellas o pistas, acudió al oráculo a pedir consejo. Este le habló así:

Cubre tus ojos Cadmo y sal por cualquier puerta, toma la dirección a la que te dirija esa puerta y cuando veas una vaca con la luna en su cara, síguela sin cesar hasta que cese su camino. Entonces funda tu casa Cadmo, porque esa será tu tierra.

Cadmo, confuso por la respuesta del oráculo ya que el quería consejo para encontrar a su hermana, hizo lo que le dijo y salió del templo por una puerta aleatoria con los ojos vendados. Días después, mientras continuaba junto a sus 12 compañeros la búsqueda de Europa, vio a la becerra con la luna dibujada y la siguió durante 3 días hasta el sitio en que se derrumbó muerta, estaba en Beocia y allí cumplió con las ordenanzas. Cronstruyó una fortaleza a la que llamó Cadmea. Para celebrar la fundación de lo que iba a ser su ciudad, decidió ofrecer un sacrificio a Atenea, entonces envió a sus compañeros a por agua al bosque, sin saber que aquel paraje estaba consagrado al dios Ares. Todos ellos fueron atacados y devorados por un enorme dragón que protegía aquel lugar.

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Cadmo. Pintura de Hendrick Goltzius (1558-1617).

Ante la tardanza de sus hombres, Cadmo, salió en su búsqueda descubriendo su trágico final. Como buen guerrero que era vengó a sus amigos matando al monstruo. A punto estuvo Ares de vengar la muerte de su dragón, pero Zeus intercedió y envió al joven a Atenea.

«Planta los dientes del dragón esta noche y veras nacer de ellos cientos de fieros guerreros, más ocúltate de ellos pues te matarán. Nada más nacer, se matarán entre ellos. Cuando queden pocos y cansados, lucha con ellos y vence a algunos. Si lo haces así tendrás a tu merced a los mejores y más fieles guerreros con los que puedas soñar» Le dijo Atenea.

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Cadmo sembrando los dientes en una miniatura medieval

Así lo hizo y surgieron de la tierra cientos guerreros completamente armados, eran los Spartoi. De repente comenzaron a luchar entre ellos hasta que solo quedaron 5, entonces Cadmo salió a luchar contra ellos venciendo a 2, aquellos guerreros juraron lealtad a Cadmo y le ayudaron a construír la muralla alrededor de Cadmia, una vez terminada ya tenían una nueva ciudad a la que llamaron Tebas. Sus nombres eran Ctonio y Equión.

 

Mientras tanto, su hermana Europa, había conocido ya la identidad de su captor: Zeus; que se había revelado nada más pisar la isla. Allí la nombró reina, la primera de Creta, y también le hizo cuatro regalos: un collar hecho por Hefesto, un autómata gigante de bronce llamado Talos, un perro que nunca soltaba su presa llamado Lélapeé y una jabalina que nunca erraba.

Talos en una escena de “Jasón y los Argonautas”

¿Qué fue de Cadmo?

Cadmo se quedó gobernando su ciudad, pero aun no se había librado de la venganza de Ares. El dios de la guerra le ofreció su perdón a cambio de acceder a la mano de su hija, Harmonía. Tebas quedó a cargo de Equión y Cadmo partió junto a Harmonía a Iliria, en las orillas del Adriático, donde fueron transformados en serpientes y llevados a los Campos Elíseos.

Evelyn De Morgan: Cadmo y Harmonía (Cadmus and Harmonia). 1877

¿Qué fue de Europa?

Tras llegar a Creta, Europa tuvo tres hijos engendrados por Zeus: Minos, Radamantis y Sarpedón. Asterión, rey legítimo de Creta, se casó con ella, ya que era voluntad de Zeus que fuera reina, y adoptó a sus hijos.

Asterión no quiso tener hijos con la que había sido una de las amantes preferidas del dios, al contrario, la trató como un padre, educó y nombró como herederos a los hijos que su mujer había tenido con Zeus.

Riton minoico con forma de cabeza de toro

Algunos autores tenían a éstos como hijos de Asterión, identificándolo entonces como el raptor de Europa. El emblema de Creta (un toro) que figuraba en el barco que usó Asterión para sacarla de Fenicia se identificaría pues con el rapto de Zeus transformado en toro.